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lunes, 4 de julio de 2016

No hay copias de nosotros.

Pertenezco a las letras. Lo se desde que una pequeña llamada Eva aprendía a escribir las letras del abecedario. Tengo diarios y cuadernos de mi infancia, donde escribía sobre lo bonita que era la vida cuando niña, de lo rara que me sentí cuando un chico me gusto por primera vez, o de las veces en las que la soledad me consumía hasta quedar dormida por las noches. Yo se tantas cosas de la vida, soy como una viejita de 26 años,  sin embargo y  paradojicamente hay algo que me gusta mucho de mi: jamas pierdo la inocencia. Las emociones en mi, son a flor de piel, todo inicio es como si nunca hubiese existido un pasado, como si eso me condene a decepcionarme continuamente, pero es mi esencia, soy yo. Pienso que todas las personas se merecen no ser juzgadas por experiencias anteriores, lo merecemos, merecemos que nos traten como un mundo por descubrir, por que es lo que somos, no hay copias de nosotros, así como en el tiempo, ningún segundo vuelve a repetirse. 
La canción que suena una y otra vez en estos días de  incertidumbre es Hero de Family of the year y suena ahora mismo una y otra vez mientras escribo esto.
Soy una romántica, no lo demuestro mucho pero eso es lo que soy. Así somos las románticas, lo entregamos todo: el alma.
Deseo escribir sobre lo que sea, y sin embargo nada sale a la luz en una mente nublada de ilusiones mal pagadas. Pero queridos, esta es solo una temporada, lo he vivido otras veces y todas he salido triunfante, seguramente al igual que ustedes, así que aquí me tienes, sintiéndome bien al redactar sin saber que decir y que haya concluido en muchas cosas, así como soy, un poco de todo o mucho de lo poco que crees.
Hoy es un día bueno, por fin mi primer post, así que se le dedico a mi primer amor. Aquel que me enseño lo que se sentía enamorarse. Aquel que hizo que naciera de mi escribirle cartas y poemas como nunca a nadie. Aquel que con el que soñé por primera vez. Quisiera volver a sentarme a observarte y ruborizarme cada vez que volteabas a verme. A pesar de todos lo años, el único amor que no me ha roto el corazón nunca. Este ultimo párrafo lo he escrito con la misma emoción de hace muchos años atrás, temblando y tartamudeando.


Así que bienvenidos a todos, al mundo mio, de amor, desamor, coraje, tristeza, felicidad y catarsis.


Eva.


A Elias.


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